La arriería y el campo


Colombia es un país con unas características topográficas muy particulares. Tiene cinco sistemas montañosos de los cuales tres la atraviesan de sur a norte en casi su totalidad y cuentan con picos nevados. Esto y su ubicación geográfica ecuatorial, dieron origen a una vasta diversidad de fauna y flora que para los colonizadores, con sed de oro y tierras supuso un paraíso terrenal.

Adquirir el oro les fue relativamente fácil en un principio, pero a medida que las poblaciones iban creciendo las tierras disponibles se tornaban más escasas y ello junto con la extinción paulatina de la minería en la zona de Antioquia, conllevó a que grandes grupos familiares y algunos colonizadores solitarios se abrieran paso, monte a través, en búsqueda de nuevas tierras labrantías y sin dueño. Estas expediciones cruzaban montañas y peñascos, selvas y ríos, abriendo a su paso angostos caminos.

Esos fueron los primeros caminos de la República en las zonas de colonización, caminos donde se sucedieron el indio, el buey y la mula, como medios de transporte. Un medio de transporte, sobre todo el último, que acarreó en su lomo los objetos y herramientas requeridos para la colonización hasta los nuevos poblados. Doscientos años después, a pesar de los cambios que trajo el tiempo como carreteras, transportes motorizados, terrestres y aéreos, la misma topografía intrincada, más habitada y cultivada hasta rincones recónditos, a donde los métodos de transporte modernos no llegan, sigue teniendo como único transporte todo-terreno, a la mula y con ella siempre su arriero atrás.

Es gracias a ese arriero que muchas localidades, todavía inaccesibles para vehículos motorizados, pueden entablar relaciones comerciales con los centros de acopio, recibir medicinas y hasta las últimas noticias. En un país donde la vida de los campesinos, desde la Independencia hasta hoy, nunca fue tenida en cuenta dentro del panorama social del país, hay muchos sitios donde el lenguaje escrito no prima como forma única de pertenencia a un sistema. Allí, todavía hoy, llega el arriero con sus mulas.

  

Nicolás Macario Alonso

  

MONTE ADENTRO una película de Nicolás Macario Alonso